martes, 13 de mayo de 2014

Praga

No sé muy bien qué esperaba de Praga aunque creo que no tenía demasiada idea de cómo era y resulta que mi intuición no fue errada porque aún después de haber ido me resultaría imposible definirla en pocas palabras. Praga es una de las llamadas "ciudades imperiales", junto con Viena y Budapest, y eso a mí me sonaba a castillos y palacios (que los hay), preciosos plazas y parques (también los hay), grandes catedrales (esas nunca faltan) y vistas de ensueño (las hay a patadas) y tiene todo eso pero además tiene el  encantador desorden de las ciudades medievales, una historia que abruma y una mezcla de construcciones de distintas épocas y estilos superpuestos, literalmente, que la hacen más... descontracturada que otras, por decirlo de alguna manera. Pero que no queden dudas, es hermosa, vale la pena visitarla y si vuelvo a andar por ahí seguro voy a volver.
Plaza de la Ciudad Vieja - Monumento a Jan Hus y la Iglesia de Tyn detrás
Llegamos desde Madrid al mediodía y habíamos quedado en encontrarnos con el resto del grupo en la Plaza de la Ciudad Vieja para hacer un tour de Sandemans que organiza paseos gratuitos en distintas ciudades de Europa. Tuvimos que correr para encontrar el hostel, dejar las valijas y llegar al punto de encuentro y creo que recién cuando me encontré mirando el famoso reloj astronómico pude relajarme y darme cuenta de que había llegado a Praga.
Antes de seguir me parece que conviene aclarar algo sobre la ciudad. Praga está dividida en barrios, los que visitamos los turistas habitualmente son Stare Mesto (barrio viejo) donde están la plaza de la Ciudad Vieja y el Reloj Astronómico por ejemplo, Nove Mesto (barrio nuevo) donde están la Plaza Wenceslao, el Teatro Nacional y la Dancing House, Josefov el barrio judío, Haradcany donde está el castillo, Mala Strana (ciudad pequeña) a los pies del castillo, y Vysehrad que no visitamos pero es una de las zonas más antiguas de la ciudad. Haradcany y Mala Strana están sobre colinas con el castillo en la cima.


Volviendo al tema. Yo había intentado leer algo de la historia de Praga antes de viajar para no estar tan perdida pero la verdad es que no me alcanzó y no la aprendí realmente pero acá va un brevísimo resumen para ponernos en tema que saqué de aquí.
Fundada en la última parte del siglo IX, Praga muy pronto se convirtió en el asentamiento de los reyes de Bohemia, algunos de los cuales reinaron como emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico. La ciudad floreció durante el siglo XIV bajo el reinado de Carlos IV, quien ordenó la construcción de la Ciudad Nueva (Nové Město).Praga, además de tener una historia cristiana, es también una ciudad judía, con uno de los ghettos más antiguos de la Europa central. Mercaderes judíos se instalaron en la parte baja del Castillo de Praga sobre la colina de Hradčany (o Hradschin en alemán) desde 965. Luego, sobre la ruta de Vyšehrad, al sur de la Ciudad Vieja (Staré Město o Prager Altstadt). Cristiana y judía, Praga ha sido igualmente una ciudad alemana: bajo los Habsburgo, durante casi 400 años, la lengua alemana tuvo tiempo de penetrar en la administración, la enseñanza, el comercio y el arte. En 1880, la ciudad contaba con 42000 alemanes (cuya mitad era de origen judío). Bohemia entró a formar parte de los dominios de los Habsburgo en 1526, siendo la 2ª ciudad de la monarquía hasta fines del s.XIX en que Budapest le quitó este puesto, llegando a ser la sede de la corte durante el s.XVII. Durante el siglo XIX se convirtió en el centro del nacionalismo checo y su actividad cultural e intelectual se desarrollaron con gran brillantez. En 1918 (después de la Primera Guerra Mundial) se convirtió en capital del nuevo estado - ChecoslovaquiaEn 1989 Praga fue el centro de la Revolución de Terciopelo durante la caída del comunismo. En 1993 quedó como capital de la República Checa, tras la división pacífica de Checoslovaquia.
Volviendo al tour vale decir que estas son unas visitas guiadas especiales dadas por estudiantes o jóvenes artistas o intelectuales y la selección que hacen de lo "significativo" de la ciudad es algo diferente a los tours tradicionales no tanto por los lugares que se visitan sino más que nada por el relato que mezcla datos históricos con comentarios sobre la actualidad de la ciudad y su gente. En nuestro caso visitamos la Plaza de la Ciudad vieja y alrededores rodeada de edificios góticos y barrocos, la Plaza Wenceslao con sus edificios art nouveau y art decó y el Museo Nacional presidiendo desde lo alto, el barrio Judío con toda su historia, la Casa Municipal refinado ejemplo de art nouveau que está literalmente adosada a la Torre de la Pólvora, y, por supuesto, vimos el Castillo de Praga dominando desde el otro lado del río. O sea, de todo y para todos en unas pocas manzanas,en una combinación extrañamente perfecta sazonada con la ebullición de las calles.
Tengo que decir que aunque me gustó mucho el ambiente, el centro histórico está casi totalmente destinada al turismo y no pude evitar preguntarme si no terminará perdiendo su autenticidad.
Reloj Astronómico
Monumento a Kafka, figura omnipresente en Praga
Barrio Judío
Rudolphinum
Plaza de la Ciudad Vieja
Cuando terminamos el tour fuimos a la Casa Municipal a tomar el té con una riquísima selva negra y ese fue nuestro primer contacto con la riquísima comida checa. El segundo fue pocas horas después en el restaurante del Hotel U Prince, uno de los muchos que rodean la plaza, comiendo un plato típico: codillo de cerdo. Nos encantó que todos los lugares que tienen mesas afuera ofrecen unas mantitas para protegerse del frío. Después de cenar fuimos a Globe, que al parecer era una librería y café pero por la noche es un concurrido bar. Nos tocó noche de karaoke, parece que nos persigue, fue muy divertido y probamos el famoso absenta. Ughhhh, horrible!
Torre de la pólvora y Casa Municipal
Interior de la Casa Municipal. Por fuera es ecléctica pero por dentro es una maravilla del art nouveau con unos detalles impresionantes en los revestimientos, las carpinterías y las luminarias.
Absenta on fire!
Al día siguiente arriba temprano y a pasear por la ribera hasta la Dancing House de Frank Ghery, un edificio supuestamente inspirado en Ginger Rogers y Fred Astair (con un poco de esfuerzo se puede atisbar la idea), que con sus curvas y sus metales retorcidos se integra soprendentemente bien a la prolijidad de la calle costanera.
Dancing House
Ribera del Moldava
Cruzamos uno de los tantos puentes que atraviesan el río Moldava hasta Smichov, un hermoso barrio residencial y tranquilo, al menos en una mañana de domingo, repleto de edificios de principios del siglo XX muchos con piezas escultóricas o pinturas murales. Acá sí me sentí en una ciudad "normal", no había mucha gente en la calle, seguramente estarían descansando, no había gran cantidad de turistas ni toures frenéticos. Intentamos entrar al tradicional Café Savoy pero estaba repleto. Lo dejo pendiente para la próxima porque el lugar era muy lindo y la pastelería parecía deliciosa.
Después seguimos caminando hasta la colina Petrin disfrutando del hermoso día. Llegamos al funicular y subimos hasta lo alto donde está la torre Petrin, una especie de imitación de la torre Eifel pero mucho más pequeña. La colina es un inmenso parque que casi parece un bosque, en otro colina cercana está el castillo y hacia allá fuimos aunque por el camino incorrecto y largo. (Me pasa seguido)
Smichov

Monumento al hambre
Jardines en la base de la Colina Petrin
Torre Petrin
Colina Petrin
Colina Petrin
De alguna manera llegamos a la Iglesia San Nicolás, en el precioso barrio Mala Strana, y antes de iniciar el ascenso hacia le castillo paramos a comer un exquisito goulash con unas croquetas de pan típicas de Praga y exquisitas. También tomamos una deliciosa sopa servida en una hogaza de pan. Mmmm... rico! Había que tomar fuerzas porque la subida es muuuuy empinada.
Comiendo Goulasch
Frente a la Iglesia San Nicolás
Iglesia San Nicolás
El Castillo de Praga es en realidad un complejo gubernamental y religioso en el que reside el poder desde el siglo IX y cuando, después de cientos de años e incontables vicisitudes, se constituyó la República Checoslovaca paso a alojar la residencia presidencial. Tal como la ciudad el castillo comprende una impresionante cantidad de construcciones de distintas épocas, estilos y funciones desde la impresionante Catedral San Vito hasta la pintoresca Calle del Oro. No voy a relatar la historia del castillo, primero porque realmente no la sé y segundo porque sería aburridísimo, pero sí voy a decir que una de las cosas que más me gustó fue lo que no esperaba: un viñedo en la ladera del castillo con vista a la ciudad donde se puede tomar una copa de vino y comer algo mientras se disfruta del maravilloso paisaje.
El Castillo desde el río
Mala Strana

La entrada al Castillo

Catedral San Vito

Un vitral de Mucha, otro omnipresente de Praga
Dentro del Castillo
Dentro del Castillo
La casa de la hermana de Kafka en la Calle del Oro
Calle del Oro
La ciudad desde el Castillo
Me encanta esta imagen. Es como si esa hilera prolija de edificios parejitos intentara contener la caótica ciudad como antes hacían las murallas.
Por atrás se ve la ciudad moderna. No la visitamos, dudo mucho que esté a la altura de la original. 
El festival del vino en la ladera del Castillo

Bajamos por Mala Strana y cruzamos el Moldava por el famoso Puente de Carlos que es una maravilla con su pavimento adoquinado y sus esculturas a cada lado. De casualidad lo cruzamos al atardecer y nos ganamos unas vistas increíbles de la ciudad.
El ingreso desde Mala Strana
Algunas de sus esculturas



El acceso por Stare Mesto
Y algunas de las vistas

Después de cenar salimos a tomar algo y terminamos en Blue Light, otra vez en Mala Strana. No había mucha gente porque era día de semana pero lo que nos impresionó, esa noche y la anterior, fue que a pesar de que la ciudad no está muy bien iluminada, no había casi nadie en la calle y no se ve policía, jamás nos sentimos inseguras y eso que obligatoriamente teníamos que caminar por callejones, cruzar puentes y túneles. Obviamente andábamos con cuidado pero realmente sentimos que se podía caminar con tranquilidad.
Al día siguiente volvimos a cruzar el río para buscar el muro de Lenon, no sé bien cuál es su historia pero es como un grafiti gigante en homenaje al cantante de los Beatle, y también visitamos la isla Kampa y el museo del mismo nombre donde había una exposición (bastante pobre) de Klimt. Igual fue un lindo paseo.
Museo Kampa

El muro de Lenon
El puente de los candados
Casa museo de Franz Kafka con dos señores haciendo pis sobre la silueta de la República Checa
Calle Paritzka
Ese día, nuestro último día en Praga, caminamos por el barrio judío y por la calle Paritzska, no sé si su nombre estará inspirado en París pero podría porque es muy elegante y tiene todas las tiendas lujosas como Louis Vuiton, Hermes o Prada. Volvimos a salir a la Plaza de la Ciudad Vieja (así como todos los caminos conducen a Roma, todas las calles de Praga conducen ahí) donde comimos un increíble jamón asado y paseamos por la Plaza Wenceslao admirando la arquitectura de principios del XX que se despliega a su alrededor.
Plaza Wenceslao



Tan sólo un ejemplo de la arquitectura art nouveau que embellece la ciudad

Museo Nacional

Con eso terminó nuestra visita a esta preciosa ciudad ya que a la mañana siguiente viajamos a Viena. Nos tocaron unos días increíbles, soleados y no demasiado frios, y pudimos aprovechar nuestro tiempo en Praga completamente. La ciudad es muy linda, de verdad, las capas superpuestas de su historia y la apertura de que disfruta desde la caída del comunismo (su espíritu debe haber sido muy distinto cuando todavía estaba del otro lado de la cortina de hierro) le dan un aire especial, el río y las colinas le suman encanto. No está impecable pero sí cuidada y casi lo prefiero porque así es más real. ¿Volveré? No lo sé, pero me encantaría, más allá de su historia, sus monumentos y sus castillos, es una ciudad súper agradable que invita a disfrutar.

+ info

Moneda
Aunque República Checa forma parte de la Unión Europea no adoptó el Euro y sigue vigente la Corona checa. Hay numerosas casas de cambio en el centro histórico y se puede pagar con tarjeta en casi todos lados.

Alojamiento
Hostel Equity Point en Nove Mesto. Bien ubicado, cómodo, buenas habitaciones, personal muy amable y bien informado.

Transporte
La mayoría se puede recorrer caminando (se debe en realidad para poder disfrutar de la ciudad) pero en Praga hay una excelente red de metro, tranvías y buses.
Para llegar a la ciudad desde el aeropuerto se puede hacer una combinación de bus y metro (64 CC). Para moverse dentro de la ciudad hay tickets según por zonas y por duración desde 24 CC para viajes cortos con una duración de 30', sirven para todos los transportes incluido el funicular de la Colina Petrin.

Atracciones
Monumentos, museos e iglesias son pagos aunque en casi todas las iglesias puede verse el interior sin necesidad de pagar la tarifa para entrar y los sectores abiertos del Castillo se pueden recorrer en forma gratuita, para ingresar a los distintos sitios se puede sacar un pase general o ir pagando por edificio.
Nosotras sólo pagamos para el Museo Kampa porque el Museo Nacional estaba cerrado por reformas y no sentimos inquietud de entrar a ninguna otra atracción. (Mis viajes son cada vez más comida y menos museos)

Comida
Riquísima. Goulash, croquetas de papa, sopas, jamón asado, codillo de cerdo... Mmmmm se me hace agua la boca!
Se puede comer en la calle en lugares como la Plaza de la Ciudad Vieja o la Plaza Wenceslao donde los platos típicos son jamón asado (15 euros o más), una especie de salteado de papas o salchichas. No es barato, se vende al peso y en general sirven porciones muy generosas, hay que ponerse firmes para no gastar tanto. Igual vale la pena a pesar de la incomodidad de tener que comer de parado porque es exquisito. Para comer en un restaurante se gastan desde unos 15 euros por persona.

Nota: el idioma checo tiene muchos acentos y caracteres especiales. No puse ninguno.