sábado, 26 de diciembre de 2015

Ho Chi Minh

Después de la calma belleza de Angkor Wat caímos, sin escalas, en el increíble caos de Ho Chi Minh, nuestra primera parada en Vietnam.
La mítica Saigón, ciudad protagonista de la antigua Indochina, es una ciudad vibrante y desordenada que sorprende por su vertiginoso tráfico de gente a pie, en bicicleta y sobre todo en esas motos pequeñas que usan para transportar desde cajas de gaseosa hasta una familia entera.

El caos en la calle, la mezcla entre edificaciones de distintas épocas, las marañas de cables, la propaganda y los símbolos comunistas identifican a esta ciudad.
Como el resto de las ciudades del sudeste asiático que conocimos no es bella pero me gustó mucho más de lo que esperaba. Sólo pararse en la acera a mirar el imposible flujo del tránsito es todo un entretenimiento, igual que ver a los vendedores ambulantes con sus insólitas cargas o simplemente levantar la vista y tratar de adivinar cómo la ciudad no vuela por los aires con la maraña de cables que recorre las calles. Y fue eso justamente, ese movimiento alocado de personas y vehículos, y la manera en que la gente desarrolla su vida en las calles lo que más me atrajo de esta ciudad.
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Estábamos alojadas en el Distrito 1, uno de los barrios más activos, a sólo unas cuadras del mercado Ben Thanh, la Opera de Saigón o la torre Bitexco y bastante cerca del Palacio de la Reunificación, la Catedral Notre Damme y la Oficina Central de Correos, por ej.
Oficina Central de Correos y Catedral Notre Damme
Palacio de la Reunificación, zona europea y la Opera de Saigón.
La torre Bitexco tiene un mirador que vale la pena visitar porque ver las ciudades desde arriba siempre ayuda a entenderlas mejor, al menos a mí, y creo que el mejor momento para subir es el atardecer porque se puede ver el tráfico como un organismo luminoso.
Al día siguiente salimos temprano a una excursión de día completo por el Mekong, el río que recorre varios países del sudeste asiático y en cuyo delta se emplaza Ho Chi Minh, aunque tengo confesar que no fue cómo esperábamos. Hay varios recorridos posibles y casi todos incluyen un mercado acuático pero el que nosotros visitamos no tenía demasiada actividad ese día pero igual nos sirvió para ver un poco como vive la gente de río. Así que cuando vayan no dejen de hacer alguna excursión por el Mekong.

Así terminó nuestra fugaz visita a esta ciudad a la que realmente me gustaría volver con un poquito más de tiempo y bastante más información.


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Alojamiento
Bizu Hotel. Bien ubicado, sencillo pero equipado con lo escencial, muy económico, el desayuno no está incluido en el precio pero es muy barato. Si volviera me alojaría en la zona europea, cerca de la Opera, era un poco menos caótica.

Transporte
Los taxis son económicos así que en casi todas las ciudades que visitamos optamos por este tipo de transporte para salir y llegar a los aeropuertos. Conviene arreglar los viajes con los hoteles para no tener que dar vueltas buscando uno.
Dentro de la ciudad conviene caminar o tomar un tuc-tuc. Si se alojan en el Distrito 1 las atracciones típicas están cerca y con el tránsito tan caótico un viaje en taxi se encarece sin necesidad.

Gastronomía
La comida es parecida a la tailandesa y la camboyana aunque me pareció más natural que en Tailandia, la mayoría son salteados pero casi no tienen aceite y además de verduras los platos tienen fruta. Hay unos springrolls increíbles y el café es de otro mundo, se lo puede tomar frío o caliente con leche condensada.

Compras
Como estuvimos tan poco tiempo apenas si pasamos por el mercado Ben Thanh que además de productos frescos y alimentos tiene muchas artesanías que se ven en el resto del país y también en Tailandia o Camboya pero que ahí pueden comprarse en cantidad a muy buen precio.





viernes, 27 de noviembre de 2015

Siem Reap. Los templos de Angkor

La siguiente parada de nuestro viaje por el sudeste asiático fue Siem Reap donde se encuentran los famosos templos de Angkor (Angkor Wat).
Aunque en general las veces que visité este tipo de pueblos que básicamente existen porque hay una atracción muy importante cerca, me pareció que eran bastante feos pero Siem Reap, sin ser una maravilla, tiene su onda. Me hizo acordar a Iguazú por el clima tórrido, la vegetación y hasta la tierra colorada. Tiene dos calles principales, la ruta nacional 6 que llega al aeropuerto y el Bulevar Sivatha que llega al centro del pueblo donde están los restaurantes, bares, tiendas y el mercado que tiene unas cosas lindísimas a muy buen precio.
Pasamos nuestra primera tarde en el pueblo paseando por ahí, comprando artesanías varias en el mercado y disfrutando de la gastronomía local y de la música en vivo que ofrecen muchos de los bares y restaurantes. Realmente es un lugar muy agradable para pasar un par de días.
Pub Street en el centro de Siem Reap
Algunas de las bellezas que conseguí en el mercado: vestido, pañuelos, monederos bordados y de seda, cuencos de coco... y todo a muy buenos precios
Al otro día nos levantamos a la madrugada porque queríamos ver el amanecer en los templos, así que a las 5 de la mañana ya estábamos en el acceso comprando la entrada y está todo tan preparado que ahí mismo hay un puestito para comprar café y algo para comer, cosa absolutamente imprescindible para gente como yo que sin un café no coordina.



Habíamos arreglado la excursión en el mismo hotel que nos consiguió un tuc tuc cuyo chofer (Mr. Chantha, aunque parezca mentira) nos acompañó todo el día llevándonos a cada uno de los templos y esperándonos para que pudiéramos recorrerlos.

Angkor no es un templo sino un complejo de templos bastante extenso. La visita comienza en general en Angkor Wat, nombre que popularmente se extendió a todo el conjunto, y a pesar del sacrificio es toda una experiencia ver como su silueta va haciéndose visible a medida que sube el sol por detrás en medio de un clima brumoso.

A este sitio le siguen Angkor Thom con sus distintos templos custodiados por misteriosos personajes, y el fascinante Ta Prohm, donde se filmó Lara Croft, el que se encuentra en peor estado pero gracias a eso es tal vez el más hermoso porque las raíces de los árboles invadieron las construcciones generando una unión insólita, y hoy inquebrantable, entre arquitectura y naturaleza.


Antes de viajar intenté conocer la historia de estos templos pero mentiría si dijera que lo recuerdo y está disponible en varios sitos. Así que, más allá del pequeño párrafo que transcribo a continuación, prefiero mostrarles imágenes que, como casi siempre, valen más que las palabras.

Angkor se extiende sober 400 kilómetros cuadrados aproximadamente y consiste en varios templos, estructuras hidráulicas (dársenas, diques, reservorios, canales) así como rutas. Por varios siglos Angkor fue el centro del Reino Khmer. Con impresionantes monumentos, diferentes planes urbanos y enormes reservorios de agua, el sitio es único por la concentración de bienes que son testimonio de una excepcional civilización. Templos como Angkor Wat, el Bayon, Preah Khan y Ta Prohm, ejemplo de la arquitectura Khmer, están íntimamente ligados a su contexto geográfico además de estar imbuidos de significado simbólico. La arquitectura y la ubicación de los sucesivos centros muestra la distribución social y jerárquica dentro del Imperio Khmer. Angkor es entonces un importante sitio que ejemplifica los valores culturales, religiosos y simbólicos, además de contener un alto valor arquitectónico, arqueológico y artístico. UNESCO

Angkor Wat
A medida que el sol sube y la bruma se disipa se empieza a apreciar con más precisión el templo.

Del otro lado de la muralla exterior hay una construcción elevada sobre empinadas plataformas y rematadas por varias torres, las mismas que vistas desde el exterior forman el perfil más conocido de este sitio. Los patios interiores están flanqueados por galerías decoradas con bajo relieves y figuras divinas. 

Algunas de las hermosas e intrincadas decoraciones que adornan el conjunto. 

Angkor Thom
El acceso a Angkor Thom es a través de una pasarela custodiada por estos gigantes. 
Phimeanakas, uno de los templos dentro de Angkor Thom.
La terraza de los elefantes

Bayon. El templo más impresionante de Angkor Thom.

Lo más singular de Bayon son los cerca de 200 rostros que adornan las torres del templo, entre los que no hay dos iguales. Algunos son difíciles de distinguir ya que fueron perdiendo definición con el tiempo y el deterioro pero siguen allí con su expresión pacífica y misteriosa. 
Otras de las maravillas que podemos encontrar dentro de Angkor Thom.
Ta Prohm


Este es el momento Indiana Jones del día, o mejor el momento Lara Croft ya que aquí se filmó Thomb Raider.
En este templo la belleza de la arquitectura se ve incrementada por el avance de la naturaleza, a pesar de que está dañando los monumentos. Las raíces de los árboles se metieron tan profundamente entre las piedras que ya es imposible eliminarlas. Además perdería gran parte de su encanto, no?
Banteay Kdei
Uno de los templos menores dentro de Angkor Wat. 
Y para terminar este mágico recorrido, algunas imágenes de esas "texturas" que tanto me atraen y que en estos templos son de una belleza exquisita. 

Habíamos hecho el recorrido corto así que a eso de las dos de la tarde estábamos de vuelta en el hotel donde tomamos un merecido descanso al lado de la piscina para recuperarnos del madrugón y de lo mucho que caminamos. 

Con una cena en Pub Street terminó nuestra visita a Siem Reap, un lugar que me gustó mucho y al que volvería no sólo para recorrer nuevamente los templos, y tal vez hacer el recorrido largo, sino también para recorrer un poco más Camboya que tiene mucho para ver. 


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Transporte
Llegamos en avión desde Bangkok en un vuelo de Air Asia. Fue el pasaje más caro que pagamos, como U$180, pero valió la pena porque no teníamos mucho tiempo, luego partimos en avión hacia Ho Chi Minh. Otra manera de llegar es en bus desde Tailandia y en bus o en barco por el Mekong desde Vietnam pero eso lleva dos o tres días. 
Dentro de la ciudad según donde esté ubicado el hotel se puede caminar porque es muy pequeña, o tomar taxi o tuc-tuc que termina siendo lo más conveniente incluso para desde y hacia el aeropuerto si no se tiene demasiado equipaje. 
Un viaje interno en tuc-tuc cuesta U$2 y hasta el aeropuerto U$5.

Moneda
No suelo comentar sobre la moneda pero en este caso me parece útil informar que no hace falta cambiar a la moneda camboyana para nada. Todo, absolutamente todo, se puede pagar con dólares, desde el hotel hasta la comida, las compras y el tuc-tuc. Es más, todos los precios están en dólares. 

Alojamiento
Nos hospedamos en OK Guest House que está a medio camino entre el aeropuerto y el centro. Está muy bien para el precio, U$20 la habitación doble con baño privado. Es un hotel sencillo, aunque el acceso es bastante pretencioso, tiene piscina y un restaurante en el piso superior, el desayuno es aparte y cuesta U$5.

Visita a Angkor
Como conté lo más habitual es contratar un tuc-tuc o algún otro vehículo o una excursión para hacer la visita porque los templos están algo alejados unos de otros y habría que caminar bastante. Otros optan por hacer el paseo en bicicleta. Contratar el tuc-tuc por el día nos costó U$18 por persona y lo arreglamos en el hotel. La entrada cuesta U$20. 

Gastronomía
En el centro hay muchos lugares para comer todo tipo de platos. Nosotras probamos algunos salteados de carne y y pollo con verduras y frutas. Es todo muy rico y muy económico, una cena puede costar U$15 para dos o incluso menos y, obviamente, también más. 
Para saciar el hambre entre comidas en la calle venden unas frutas y licuados increíbles y también "delicias" más exóticas como bichos varios pero eso no es para mí. 


Compras
En el mercado hay literalmente de todo. La especialidad es la seda, no tan fina como la que luego encontraríamos en Vietnam sino más como seda cruda. Hay ropa (vestidos, faldas, pantalones, blusas), carteras y monederos, pañuelos y chales, ropa de cama y manteles, cuencos y otras artesanías de coco, y también oro y plata. Los precios son fabulosos, lo único que hay que hacer si se sigue viaje es resistir la tentación, si Siem Reap no hubiera sido sólo nuestra tercera escala en el viaje yo me hubiera comprado todo. 
Más allá de las artesanías acá hay un par de supermercados que tienen productos de todas partes del mundo, quesos holandeses y franceses, vinos y licores de todos lados, pastas y café italianos, golosinas norteamericanas, etc. lo que se les ocurra y más. Eso también fue una tentación. 


domingo, 11 de octubre de 2015

Bangkok

Si describir Tokio me resultó difícil, Bangkok tampoco es tarea fácil. En este caso no había averiguado demasiado, apenas tenía una idea de cuáles eran las zonas turísticas de la ciudad, dónde quedaba nuestro hostel, había ubicado algunos de los miles de templos que tiene la ciudad y poco más. Tal vez por eso, y a pesar de que estaba mucho más despierta (cuatro días después de haber llegado a Asia el jetlag no se sentía tanto), el recuerdo de mi estadía en la capital de Tailandia es tan desordenado como la misma ciudad.
Llegamos casi a las 12 de la noche después de un vuelo de 7 horas desde Tokio, fuimos directo a tomar un taxi para ir hasta nuestro hostel en Siam y sólo tuvimos tiempo para registrarnos e ir a descansar. Era ya 31 de diciembre, quedaba sólo un día para año nuevo.
A la mañana siguiente, después de despertarnos muy temprano una vez más, desayunamos tranquilas y decidimos ir hasta Silom.
Las atracciones turísticas básicas de Bangkok están en estos barrios: Rattanokosin (aunque la verdad ni sabía que este barrio se llamaba así) que sería el centro histórico, ahí están el Palacio Nacional y algunos de los principales templos; después está la zona de Khao San Road, la calle preferida por los mochileros, que queda muy cerca y también es de lo más turístico; Siam es una zona comercial , hay unos diez shoppings enormes además de varios hoteles, y Silom es otra zona turística con hoteles de lujo, restaurantes y comercios, y también se puede visitar Chinatown, un barrio que nunca falta, no importa en qué latitud del mundo nos encontremos.

Hay un tren elevado (Sky train - BTS), bastante nuevo, y un subte que conectan los barrios que ese están modernizando más, Siam y Silom, pero a mi me pareció que lo que une realmente a la ciudad es el río Chao Phraya porque sobre sus orillas están desde el Palacio Nacional y los templos más emblemáticos hasta los hoteles más exclusivos y los nuevos emprendimientos inmobiliarios. Además tiene un sistema de ferris que son parte del transporte público y resultan muy eficientes para desplazarse con velocidad y de paso disfrutar de las vistas de la ciudad.
Silom, como mencioné, es un barrio que parece estar en plena transformación. En el camino, fuimos en el metro, vimos una zona de edificios de oficina muy modernos, cerca del hipódromo, pero cuando llegamos nos encontramos con un barrio de calles angostas y construcciones bajas de principios del siglo XX en el que aparecen algunos edificios de mucha altura y dudoso gusto, por ejemplo el hotel Lebua (donde filmaron escenas de The Hangover II) que, al menos por fuera, es de los más feos que he visto. Pero la vista desde la terraza es genial.
Acá el contraste entre lo existente y lo nuevo es bastante brutal y es una muestra de lo que, en mi opinión, se ve en toda la ciudad, que "el progreso" se va metiendo sin planificación aparente, sin demasiado cuidado por lo que había ni demasiada preocupación por lo que sucede mientras se produce la transformación.
Esto se ve también en la elección de un sistema de transporte elevado, tipo autopista, que es más rápido de ejecutar y más económico que los medios subterráneos, pero que genera rupturas insalvables. Y, aún en mi ignorancia porque sinceramente sé poco sobre las ciudades asiáticas, de todos modos me asombra que otras ciudades aparentemente más ricas como Kuala Lumpur (de la que hablaré quién sabe cuándo), hayan optado también por este sistema.
En fin. Perdonen el comentario urbano-arquitectónico pero es una deformación profesional. Cuando viajo veo la belleza y singularidad de los lugares y sus habitantes pero también estas cosas. Qué le voy a hacer.

Por ahí tomamos el ferry y bajamos pasando el Palacio Nacional, recorrimos la zona de Khao San Road y poco más porque preferimos volver al hostel relativamente temprano para ir después a celebrar año nuevo.
Acá voy a ser sincera. Decidimos pasar año nuevo en Bangkok porque sabíamos que en Tokio se trata más de una celebración familiar y no hay grandes festejos y se suponía que en BKK sí y que justamente eran en la zona de los malls de Siam. Esperábamos cuenta regresiva, algún show y fuegos artificiales pero ¿la verdad? no hubo nada de eso y un poco me desilusionó.
Primero los shoppings estuvieron abiertos casi hasta las 12 de la noche así que la gente compraba como si nada. En algunos habían montado alguna decoración particular, la decoración navideña era muy linda, había algún escenario en un bar que se expandió al exterior y puestitos de comida. Así que dimos vueltas por ahí, comimos en la calle y terminamos en el bar que tenía banda en vivo (unos rockeros a lo yanqui pero en tailandés bastante buenos) y así recibimos el año nuevo, sin fanfarria pero siempre es divertido hacer algo diferente y estar del otro lado del mundo definitivamente era distinto.
Creo que otra opción es pasar la noche en alguno de los bares en terrazas que abundan en la ciudad pero me parece que eso hay que planearlo con un poco más de tiempo para reservar.
Después de un rato nos fuimos a Khao San Road y resulta que ahí estaba la joda. La calle estaba tomada, los bares habían puesto mesas por todos lados, había música grabada y en vivo, mucha gente y unos cuantos personajes. Fue divertido y llegamos en tuc-tuc a las chapas y esquivando el tránsito. Eso fue mejor aún.
Volvimos al hostel y nos quedamos un rato llamando a Argentina para aprovechar que eramos unas adelantadas y habíamos recibido el 2015 diez horas antes que nuestras familias y amigos.
El 1ro me desperté bien descansada por primera vez desde que habíamos llegado a Asia, volvimos a llamar a Bs As mientras desayunábamos para celebrar el año nuevo que ahora sí había llegado a nuestros pagos, y nos fuimos a conocer los templos. Lo bueno fue que por ser primero de año supongo eran todos gratis, lo malo era que a todo el mundo se le había ocurrido lo  mismo y además de cientos de turistas había cientos de locales, muchos de los cuales habían ido a llevar ofrendas y rezar. O al menos lo intentaron porque era muy difícil entre la multitud.
Este primer acercamiento a los templos tailandeses no nos decepcionó. Empezamos por el Palacio Nacional donde está el Templo del Buda de Esmeralda  (Wat Phra Kaeo) que es sencillamente espectacular. Es un complejo de edificios entre los cuales está el edificio principal donde está el Buda esmeralda, que nunca llegamos a ver y que en realidad es de jade. Como había tanta gente nunca pudimos apreciar cómodamente la distribución pero sí admirar los templos, pagodas y estatuas que son verdaderas obras de arte. Abunda el dorado pero no hay nada ordinario acá, tanto las formas como las proporciones y el trabajo son muy elegantes y estilizados, también hay mucho trabajo en cerámicas esmaltadas y todo el conjunto está poblado por personajes casi fantásticos, desde guardianes gigantescos a fieros demonios y etéreas representaciones de Kinnara, un músico celestial mitad humano mitad pájaro.

Cuando salimos nos acercamos al río y contratamos un bote para hacer un paseo por el Chao Phraya e ir hasta un mercado flotante. No fue nada del otro mundo pero nos permitió conocer una Bkk menos turística, a pesar de que el mercado sí lo es. El río tiene arroyos o canales, no sé bien como denominarlos, que atraviesan todo el territorio y evidentemente son fundamentales para la vida de la ciudad porque mientras navegábamos no sólo vimos casas y templos en las orillas sino también comercios, se ve que el agua es un medio de transporte y comunicación.
A la vuelta el lanchero nos llevó hasta el Templo del Amanecer (Wat Arun) que está en la otra orilla y se distingue por una torre de 82 metros de altura a la que se puede subir, o trepar más vale porque es super empinada. Es un templo muy hermoso también, aunque no está tan cuidado como el de Esmeralda, y la vista desde la torre es fabulosa.
Terminamos el recorrido en el Templo del Buda Reclinado (Wat Pho) que es una de las cosas más bellas que vi en mi vida. Al igual que los otros templos se trata de un conjunto edilicio que en el templo principal aloja la figura del Buda reclinado.
Normalmente se asocia a Buda y al budismo con la serenidad y la reflexión. Es muy difícil sentir algo así en estos templos que son tan atractivos para el turismo y están siempre invadidos de gente que no va justamente a orar, pero viendo este Buda en particular pude experimentar una sensación de paz. (Obviamente duró hasta que el turista de al lado me pegó un codazo para poder sacar una foto pero en fin) Su postura y la expresión de su rostro son tan serenas y hermosas que uno podría pasarse horas mirándolo.

El interior de la capilla está revestido en murales de colores oscuros e intensos y las ventanas son altas y estrechas lo que le da un clima particular y cuando uno logra quitar la vista del hipnótico rostro del Buda se puede apreciar el trabajo que hay en toda su figura, desde su cabellera enrulada hasta la planta de sus pies. El Buda mide 15 metros de alto y 46 de largo y debe pesar toneladas pero realmente parece que estuviera reposando casualmente mientras medita. Es increíble.

Al día siguiente, 2 de enero, para variar nos fuimos a desayunar al hotel Ibis que estaba al lado de nuestro hostel y después fuimos a Chinatown pero resultó que estaba todo cerrado (¿sería feriado?).
Dimos una vuelta y nos volvimos a Silom para darnos un gusto: masajes! Pero no nos animamos al Tailandés y optamos por uno Sueco que es como el común, con aceites aromáticos y esas cosas. Fue muy bueno. Y después de comer algo terminamos nuestro día de spa haciéndonos manos y pies. ¿Estábamos de vacaciones, no? La idea es disfrutar.

Por la tarde visitamos la casa de Jim Thompson, que estaba a la vuelta del hostel y es una linda visita. Thompson trabajó para Estados Unidos durante la Segunda Guerra en lo que hoy es la CIA y fue trasladado a África, Europa y Asia. Terminó estableciéndose en Bkk porque sentía mucho aprecio por el país, su gente y sus artesanías, especialmente el trabajo en seda, y construyó una casa con construcciones que trajo de otras partes de Tailandia. Thompson desapareció durante una expedición y su cuerpo nunca fue encontrado pero una fundación se ocupó de su legado que incluye la casa, que hoy funciona como museo y espacio de exhibición, y una producción de elementos textiles fabulosos.
A la noche queríamos ir a un bar en una torre y en el hostel nos recomendaron el Bayoke Sky Hotel que tiene un mirador y un bar giratorio en el piso 84 pero la verdad no nos gustó. La zona no era linda, aunque eso no significa que fuera insegura, y el trago no era nada rico. Nuestra idea original era ir al Lebua y al final nos arrepentimos de no hacerlo.

Esa fue nuestra última noche en Bkk, al día siguiente partimos temprano hacia Siem Reap, y a modo de conclusión tendría que decir que esta ciudad es como algunas personas, no precisamente linda pero sí interesante y diferente. Es desordenada, u ordenada a su manera muy poco occidental; no se ve que siga demasiadas reglas; tiene un tránsito difícil que se mueve al ritmo de los tuc-tuc y las motos (aunque luego vería que al lado de las ciudades vietnamitas el tránsito de Bkk es tranquilo); no tiene una estructura clara, parece más bien una suma de zonas y edificios; las calles están invadidas de gente que, como en muchas partes del mundo, trabaja, come y vive ahí, y sin embargo no es sucia, hay suciedad obviamente -con tanta actividad en las calles otra cosa sería imposible- pero no es esa mugre acumulada, o al menos esa fue mi impresión, y se siente segura en general. Yo sé que Bkk tiene un lado oscuro con trata de personas, incluyendo menores, pandillas y mafias y lugares muy oscuros, eso no es sólo de las películas, pero no está a la vista y es posible visitarla sin pasar ningún mal momento ni tener que evitar nada.
En síntesis me pareció que la ciudad no tenía un carácter definido, o al menos yo no lo supe captar, y que está entre su pasado y el futuro que algunos querrán para ella y para el país que cada vez se abre más al mundo en todo sentido. ¿Lo disfruté? Sí, no me encantó pero me gustó. ¿Volvería? No por Bkk en sí sino porque volvería a Tailandia y es imposible no pasar por ahí y no está nada mal para pasar un par de días.


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Importante
Al menos para los argentinos no hace falta visa pero sí es obligatoria la vacuna contra la fiebre amarilla. Hay que llevar el certificado y presentarlo en el aeropuerto antes de hacer migraciones.

Alojamiento
Lub d Siam Square. Muy bueno. Bien ubicado, justo frente a la estación de metro, cerca de los centros comerciales. Habitaciones cómodas, todo muy moderno, lindas áreas comunes, buena atención, muy limpio, se ve que es bastante nuevo.
El hostel lo recomiendo ampliamente pero si volviera me gustaría alojarme en Silom y allí tienen otra sede.

Transporte
El Sky Train y el  Metro comunican con el aeropuerto y con las zonas más modernas como Siam y Silom así que es una buena alternativa alojarse cerca pero la verdad es que es muy fácil moverse en tuc-tuc (además es mucho más divertido) y en ferry.

Gastronomía
Incríblemente no puedo aportar demasiado porque no recuerdo que hayamos comido algo muy tailandés, creo que ni siquiera comimos demasiado, pero obviamente hay de todo para elegir, desde platos locales hasta comida internacional de cualquier clase.
Lo que sí recuerdo es que está lleno de 7eleven, igual que en Tokio, que son salvadores las 24 horas del día, y que la fruta es exquisita, la venden en la calle, mango, ananá, melón... Buenísimos.

Compras
Tampoco compramos mucho principalmente porque era el inicio del viaje pero obviamente hay artesanías (no vimos demasiadas pero compramos unas camisitas en batik lindísimas) y también están todas las marcas internacionales en los centros comerciales.

Cambio
Como hay tanto comercio informal muchas cosas se pagan en efectivo pero es muy fácil encontrar dónde cambiar y en algunas partes hasta aceptan dólares directamente.

Clima
Calor, bastante, y de noviembre a mayo no es época de lluvia así que es ideal.